Un nuevo año acaba de comenzar y, como es costumbre, desde la Cooperativa de la Previsión Social deseamos saludar con gran afecto a nuestros socios y nuestras socias, deseándoles un excelente año venidero y agradeciendo la confianza que año a año depositan en esta nuestra cooperativa. Y es que el cooperativismo no podría existir si esa confianza desapareciera; las cooperativas tienen sentido solo con la participación activa de todos y todas sus socias, nuestro compromiso está puesto en los objetivos colectivos y el bien común que tenemos.
En los tiempos que corren es importante recordar esa dimensión colectiva del cooperativismo; en el mundo entero, los procesos colectivos presentan serios desafíos a la hora de ser planteados como una opción posible para solucionar problemas de nuestras sociedades. Y es que, desde hace un tiempo, la idea de libertad se ha comenzado a utilizar cada vez más como justificativo de las peores injusticias. En general, parece haber sido aceptada la noción de que la maximización neta del beneficio es lo primordial, y que con que algunos logren beneficios extremadamente altos, entonces el resto se verá, tarde o temprano, beneficiado también. El problema es que, con este desmedido énfasis en el individuo, especialmente en algunos pocos individuos, la sociedad entra en un proceso de fragmentación acelerada, y los conflictos que antes se lograban resolver de buena forma a través de soluciones colectivas comienzan a ser grandes obstáculos en la vida de las personas.
En medio de esta exacerbación del individuo, existen ideas de readaptar la educación a los nuevos tiempos, y muchas son las propuestas que lo que buscan es educar y reeducar a las personas para que logren ser competitivas en un mercado de trabajo cada vez más exigente con las personas. Es aquí donde la actividad y la experiencia del movimiento cooperativo creemos que puede hacer valiosos aportes, porque el cooperativismo es, como ha sido siempre, un ferviente promotor de la colectivización de los problemas, y de la cooperación entre las personas, una diferencia marcada frente a la propuesta mercantilizadora de la educación.
En definitiva, creemos que el cooperativismo ofrece una perspectiva alternativa, que se contrapone a la hegemonía del individuo, y que propone poner en el centro a los colectivos humanos, como grupos sociales con ciertas necesidades colectivas, que optan por soluciones colectivas, de forma organizada, garantizando la igualdad y la equidad entre sus integrantes.
En este sentido, creemos pertinente recordar el valor democrático y colectivo que orienta al cooperativismo, centrándose especialmente en crear y garantizar oportunidades y libertades colectivas. Es necesario revitalizar este tipo de propuestas frente al individualismo reinante en estos tiempos, tiempos en los que se olvida la noción de libertad como la capacidad que tiene una sociedad, como grupo de personas, de elegir sus propias normas, sus propias actividades e intereses. Pero ¿cómo podemos rediscutir este fenómeno? ¿Qué podemos hacer como movimiento cooperativo?
El brasilero Walter Frantz (2001) propone una relación muy cercana entre la idea de cooperación y la de educación. Según el autor, ambas actividades implican cierta interacción entre personas que buscan alcanzar determinados acuerdos mínimos con ciertos objetivos comunes. Mientras que al cooperar se da un proceso educativo (porque las personas interactuando llegan a un entendimiento sobre la realidad en la que viven), la educación involucra prácticas cooperativas (porque se observa un diálogo de saberes que cooperan entre sí para llegar a una conclusión sobre el mundo, al menos de forma preliminar).
Son varias las experiencias de cooperación en entornos educativos: existen Centros de Atención a la Infancia y a la Familia (CAIF) que son cooperativas; existen también las cooperativas escolares, que reúnen a estudiantes, docentes y familiares de una comunidad educativa para buscar soluciones colectivas a sus problemas o desafíos. También existen convenios de formación entre CUDECOOP y UTU, también hay convenios con la UdelaR. Entre estos convenios, existen aquellos a partir de los que estudiantes de la UdelaR pueden realizar pasantías en cooperativas para completar su formación; también hay acuerdos para la formación e integración cooperativa, promoviendo talleres de reconocimiento, sistematización y promoción de prácticas cooperativas en centros educativos.
Por todo lo anterior es que creemos que la cooperación y la educación son actividades que se potencian mutuamente, y es por eso que creemos fundamental seguir ampliando las prácticas cooperativas en los entornos educativos. El movimiento cooperativo ha demostrado, a lo largo de su historia, su capacidad para enfrentar desafíos colectivos y generar soluciones que benefician a muchas personas. Nuestros principios nos comprometen con la comunidad en la que estamos, y en este año en el que asume un nuevo gobierno reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de un mejor sistema educativo, capaz de integrar y promover la cooperación en todos sus niveles. Apostamos a una educación más inclusiva, democrática y solidaria, que fortalezca el desarrollo de sociedades más justas e igualitarias.
La invitación es, entonces, a seguir trabajando codo a codo en el desarrollo de nuestro movimiento cooperativo. ¡Un gran saludo para todos y todas nuestras socias, y que este año nos encuentre avanzando en ese horizonte común!
COMISIÓN DE EDUCACIÓN, FOMENTO E INTEGRACIÓN COOPERATIVA DE LA COOPERATIVA DE LA PREVISIÓN SOCIAL
Marzo 2025